![]() |
||||||
|
||||||
|
BENÉVOLOS Y VOLUNTARIOS
Preámbulo : presencia de las personas cursillistas
Los cursillistas son a la vez una riqueza para todos (toma de consciencia personal, nacimiento de vocaciones, ayudas a la asociación después del regreso, etc.) y una carga, sobre todo si la estancia se pasa mal. Hay que ser consciente de los dos aspectos para encontrar los mejores compromisos. Es decir que se debe evaluar las consecuencias y tomar en cuenta el número de los cursillistas, la duración de su estancia y la rotación que resulta de estos dos últimos factores. Las estancias de duración corta (2 a 5 semanas) no permiten al cursillista de encargarse verdaderamente de un proyecto, sino de observar, descubrir una cultura diferente, tomar referencias integrándose a un equipo local, de decidir después de volver para una estancia más larga, de concebir un "verdadero proyecto" que se realizará durante la segunda estancia, de testimoniar cuando vuelva a Francia y de participar activamente a la acción de la asociación de apoyo. Estancias más largas (de 6 semanas a 6 meses) permiten de llevar a bien un verdadero proyecto (de 6 meses a 2 años) o de tomar responsabilidades en la asociación, asumiendo un papel específico. Una rotación rápida complica la gestión de las personas y causa el riesgo de problemas afectivos en los niños que ven un desfile de caras. Una gran cantidad de cursillistas (más de 20% de las personas en el sitio) aún Benévolo
o voluntario : definición
Las situaciones de los cursillistas son diferentes según son benévolos o voluntarios :
Sin embargo, algunos benévolos preparan su viaje reuniendo dinero antes de marcharse (empresa esponsor, subvención pública o privada y donaciones diversas). Este dinero puede ser ingresado a una asociación francesa de ayuda (en una cuenta especial para esta ocasión). El benévolo podrá hacer financiar por esta cuenta su viaje y un proyecto para los niños del sitio. Duración de la estancia
y seguros de riesgos La duración más o menos larga de la estancia tiene incidencia en los seguros de los riesgos.
Trámites que debe cumplir una asociación
para emplear a un voluntario Para emplear a una persona como voluntaria, es preferible que el organismo empleador tenga el consentimiento del gobierno francés. Si no, el organismo empleador puede dirigir su petición a un organismo « portador » que ya tiene el consentimiento y que presentará la petición. Si el Ministerio de Asuntos Exteriores de Paris la acepta, podrá proponer de dar la Seguridad Social y la cotización de jubilación del voluntario. Los gastos son aproximadamente de 1300 euros por año. El organismo "portador" será el fiador del voluntario que tendrá que recibir una formación de 8 días a 3 meses según el organismo "portador" y/o el país de destinación, para probar sus conocimientos y sus motivaciones. Existen cerca de cincuenta organismos habilitados a tomar estas peticiones de voluntarios. Algunos tienen afinidades con tal o tal país, o tal o tal especialidad (medicina, acción social, desarrollo, educación, agricultura, etc.), otras son religiosas (DDC,CCFD, Amis de Sœur Emmanuelle, CEFODE).
Selección, información
Hay que evitar las salidas a ciegas que ocasionan desilusiones de los dos lados. ¿ Cómo escoger entre las peticiones para apartar las personas incompetentes o que tienen problemas psicológicos graves ? Antes de firmar un contrato es preferible organizar una entrevista entre el candidato y un psicólogo que dará elementos de información en cuanto a la madurez del candidato, su equilibrio, su autonomía, sus capacidades de adaptación, su aceptación de las diferencias, el respeto de los otros, y también podrá detectar motivaciones "parasitas" (huida, problemas personales difíciles de resolver, salud). Hay que informar al candidato en los pormenores (si es posible con alguien que viene del sitio) en cuanto a las condiciones de vida, de trabajo, de clima, de alimento que va a encontrar. Algunos países desestabilizan los occidentales que descubren su ignorancia a medida que descubren la cultura local. Hay que pedirle que respetar completamente las costumbres del país. El niño tendrá que vivir en él, y sería peligroso por él intentar convertirle en un niño francés o americano. También hay que avisar el futuro cursillista contra la tentación de establecer relaciones privilegiadas con un niño en particular, lo que causaría el riesgo de una gran pena al niño cuando se marcha el voluntario, como si fuera un segundo abandono. Y por otra parte, eso podría provocar los celos de los otros niños. Los niños siempre expresan su placer cuando ven a un extranjero, cuando se les toma en foto, cuando reciben regalos pequeños, pero las actitudes de condescendencia, de impulsividad, de impaciencia o de cólera son muy mal recibidas y hieren niños y adultos. Se podrá entregar al cursillista un "guía" del benévolo o del voluntario, como lo hacen ya varias asociaciones como Ashalayam, Cameleon o Virlanie. El contrato
Hay que establecer un contrato claro, escrito y firmado, precisando los derechos y los deberes de cada uno, y acompañado del "guía" del benévolo o voluntario. Importe de las indemnidades financieras
Las indemnidades dadas al voluntario son a lo mínimo de 150 euros por mes y superan raramente el importe del SMIC francés (al rededor de 800 euros). Es la costumbre de dar una suma al menos equivalente una vez y media el salario mensual mediano local (del proyecto). Otros extractos de boletines
y declaraciones de miembros de REPER
"(...) La buena voluntad no es suficiente para educar a los niños marginados. En 1989, la Universidad de Amsterdam ha enviado a una especialista en psicopedagogía para niños inadaptados. En tres meses ésta ha creado un sistema educativo y ha proporcionado una formación técnica intensiva. Este sistema sigue siendo vigente en el día de hoy. Después de su partida, la red ha sido asegurada por una psicóloga francesa y una pedagoga española. ORPER exige un diploma de segundo grado. Si los candidatos no pasan el examen, tienen la posibilidad de trabajar por la noche siguiendo durante el día un curso de graduación en orientación escolar y profesional en el Instituto Pedagógico Nacional en Kinshasa. A pesar de su cualificación, la mayoría de los formadores no saben como educar a los niños de la calle: no son aceptados por los niños, sea por falta de recursos en caso de dificultades, sea por exceso de sensibilidad a sus comentarios. No llegan a poner en práctica lo aprendido y no saben resolver los problemas del día a día. Por consiguiente, ORPER ha desarrollado una formación permanente partiendo de casos concretos.
"La situación de los educadores se hace insostenible. Los niños de los cuales se ocupan necesitan ternura, esa ternura que no han recibido en la infancia o la adolescencia. Or, cuando reciben esta ternura, ellos mismos la confunden con la únicas experiencias que han podido vivir, los de la sexualidad pervertida : para ellos es el único instrumento de intercambio con el otro, el único vocabulario que tienen a su disposición para comunicar con el mundo de los adultos, el mundo pervertido que han frecuentado. Es normal para un niño, un adolescente o hasta un adulto, de sentarse en las rodillas de una persona que "cuenta" para él. Es normal que esta persona se permita algún gesto de confianza: acariciar el cabello, la mejilla, poner la mano a el hombro o el muslo, consolar con gestos y palabras que tenemos cada uno de nosotros y que forman parte de nuestro ser, que son nuestras "herramientas" de trabajo. Hay situaciones de tristeza extrema que exigen el silencio, la presencia, los gestos de compasión. Prohibir toda manifestación de ternura sería negar al niño la necesidad que tiene de ello.
Rue des Enfants, una asociación de estudiantes de la Escuela Superior de Comercio de París, ayuda a las asociaciones que operan sobre el terreno a establecer presupuestos, a preparar las solicitudes de subvenciones, a actualizar la contabilidad y... hace cantar y bailar a los niños con ellos.
Virlanie ha editado una "pequeña guía del voluntario" enviado a aquellos que se proponen como candidatos para que cada uno, dentro de sus capacidades, pueda acercarse a los objetivos comunes de la Fundación, respetando una cultura e una lengua extranjera con personas desconocidas. Los voluntarios vienen para servir y aportar algo ellos mismos a la Fundación, no para aplicar ideas o proyectos prefabricados sin relación con la realidad local.
OSER define a los benévolos según diferentes categorías : los benévolos locales, que trabajan sobre el terreno y que son indispensables. Generalmente son recomendados por una persona de confianza, y una vez enviado una carta de motivación con su CV y tienen una entrevista con un responsable. Empiezan pasando un poco de tiempo en la organización y a continuación se comprometen a una colaboración de larga durada (mínimo un año). Los benévolos especialistas realizan misiones puntuales sobre el terreno y los benévolos generalistas son jóvenes que vienen durante uno o dos meses. Para ellos es a menudo el primer viaje fuera de Europa y asocian turismo y ayuda humanitaria.
Ashalayam a redacta una carta que resume lo que la institución exige de los benévolos y de los voluntarios. Los candidatos deben visitar los diferentes centros para aprender su funcionamiento, la clase de trabajo, el método y la organización. Solo después pueden proponer su candidatura. Se les pide de expresar libremente sus sugerencias y sus ideas innovadoras ya que los responsables parten de la idea que el sistema mejora gracias a los que se implican en el programa, se interesan a ello y lo hacen progresar.
En el anterior boletín, dedicado a la formación de los educadores, se hizo hincapié en la profesionalización de esta "profesión distinta de las demás". La idea central era que el educador no es "una persona caritativa" cuya dedicación responde a las necesidades inmediatas del niño. Sin duda alguna, alimentar y cuidar resultan imprescindibles, pero instruir, educar, formar a un niño no puede improvisarse. No basta la buena voluntad, no se inventa la pedagogía, aunque sea preciso a veces improvisar en los casos urgentes. No se puede negar que se toman a veces de manera inconsciente unos riesgos que ponen en peligro al niño o al educador, o a los dos a la vez. Uno de los más graves consiste en no guardar cierta distancia que protege de todo equívoco las relaciones entre el educador y el niño. El favoritismo, o lo que pueda parecérsele, puede arruinar las relaciones del educador con los demás niños, o las que los niños tienen entre sí. Nacen chismes, rumores, no se sabe de dónde, y éstos generan graves calumnias, que pueden conducir incluso a la sospecha de pedofilia.
Agradecemos sinceramente a Stefan Vanistendael, de BICE en Ginebra, quien, tras haber leído nuestro último boletín, nos envió el siguiente comentario : |
||||||||||||||||||||||||||||||||||||||