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LA QUEJA DE JORRAN

Jorran vive en AMAR, una asociación con sede en Salvador de Bahia, Brasil.

Somos los chavales de la calle.
Vemos la vida cómo es.

Veo a los niños de la calle que venden caramelos,
pastelitos salados, limones, pescado,
que lavan los coches y hasta roban para sobrevivir.

Cuando llega la noche, no saben adonde ir a dormir, no tienen comida
y sobre todo no tienen paz.

Como estos niños, yo también estoy buscando un techo,
comida, trabajo y sobre todo paz.

Para llegar adonde he llegado, he vivido muchas experiencias:
he mentido, he robado,
pero después he devuelto todo lo que me había llevado.
Lo he devuelto porque estaba harto de vivir de cosas
que pertenecen a los otros, harto de no tener nada que me perteneciera a mí.

Estaba harto de ver tanta miseria,
tanta falta de buena voluntad en el ser humano, tantas injusticias.

Me parecía repugnante ver en los bares a la gente
dejando comida en sus platos, "por educación".
Y "por educación" dejaban a los demás con hambre,
porque habría sido pedir demasiado pagarnos un plato de comida.

Los veíamos reír mientras comían, y cuando nos acercábamos,
dejaban de comer, y a veces nos daban los restos de comida.
No importa, a cada cual lo suyo: ahora nosotros podemos comer y sonreír,
a lo mejor no tanto como los demás, pero lo peor ha pasado
y no queremos volver atrás.

Ahora queremos estudiar, llegar a ser alguien en la vida.
Tener un techo, una familia, ser aceptados en la comunidad.
Como personas, ciudadanos dignos,
con el derecho de expresarse, el derecho de elegir el presidente.

Este país es también nuestro,
somos los niños de la calle, estamos orgullosos de ello,
sobrevivimos en este mundo cruel y miserable.
Si mi país no me puede ayudar, seguiré existiendo.

Jorran


Creada el 29 de noviembre 2008