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¿ COMÓ SALVARLOS ? Desde luego para resolver definitivamente el problema, más valdría
prevenir para evitar que nuevos niños lleguen a la calle. Pero mientras,
es preciso salvar a los que ya están allí. Como en medicina,
es ridículo oponer la prevención a la asistencia, la hospitalización
a la vacunación. Por qué los niños de la calle ? Porque es insoportable saber que hay algunos, aún muy jóvenes, que viven y mueren en la calle. Para nosotros, como para muchos otros ayudar a estos niños para que dejen la calle es una lucha. Empezamos a tener algunos progresos. Por pequeñas acciones, la vida de los niños de la calle se vuelve normal. Estrategias son posibles
La primera etapa consiste en conocer bien la vida de la calle. Una
encuesta sociológica, aún perfecta, nunca corresponde
a esta necesidad. Cada vez que se plantea un problema social, los
políticos ordenan una encuesta ; cuesta mucho y muy a menudo
es inútil. El primer trabajo es buscar niños de la calle que estén verdaderamente
sin familia. Al principio, puede ser difícil porque estos niños
se esconden y no se dejan acercar fácilmente.Si uno no los traiciona,
una vez que la confianza está establecida uno puede avanzar positivamente
con ellos. A pesar de que al principio uno cierra los ojos frente a los hurtos y delitos de los niños de la calle para entrar en su mundo, diciéndoles : "No soy policía, eso no me concierne." Sin embargo es preciso no volverse sus cómplices. Es importante siempre mostrar que uno desaprueba.
Un niño de la calle se parece a un pájaro que quiere
averiguar que no está enjaulado. Para conocerlo mejor, se le
propone un lugar abierto donde pueda sentirse como en su casa, cerca
de dónde vive en el centro de la ciudad. Primera coacción, primer contrato con el niño, puede
estar drogado pero no puede traer droga al centro ; puede robar pero
no debe traer objetos robados. En compensación lo que más teme el niño de la calle es la noche. Para atender a esta necesidad de seguridad, el "centro de escucha" es también un "dormitorio de emergencia de noche". El niño se confía tarde en la noche, es cuando se puede saber si vive verdaderamente en la calle sin familia. Lo que se aprende en estos momentos vale más que todas las encuestas.
A los niños muy jóvenes, a los que vuelven regularmente al centro de escucha y que ya no pueden soportar la calle, se les propondrá entrar en un centro de observación donde podrán dormir y recibir un mínimo de comida durante unos meses, el tiempo de preparar su regreso a casa o si es verdaderamente imposible, de proponer su entrada a un pequeño centro de tipo familiar.
Si le hace falta al niño o si lo solicita, si está
seguro que no puede volver a su familia, se le propone al niño
de la calle reunirse con sus amigos en un pequeño centro de
tipo familiar.
Para guardar este aspecto de tipo familiar que hace tanta falta al
niño sin familia, es preciso evitar sobrepasar la cifra de
doce niños. En los centros como en toda familia, se aloja, alimenta y viste al
niño. Pero uno tiene cuidado de no crear necesidades ; las
comodidades tienen que ser mínimas, las mismas que las que
el niño conocerá más tarde de adulto. Nunca se olvida que el niño está aquí por su propia voluntad ; entonces, si lo desea puede irse, no se intentará detenerlo (ver la Carta de Rufisque). Si es necesario castigar, son de nuevo los niños mismos que
se organizan. Algunos centros han aún formado un tribunal cuyos
presidente y abogado son los niños y el procurador es el educador. Si uno conoce a su familia y que ésta no representa un peligro
moral, uno hace lo máximo para que el niño vuelva allá
una vez por semana, para preparar progresivamente su regreso definitivo.
Uno le da un poco de dinero de bolsillo para que no vuelva a robar.
Afortunadamente, a los dieciseis años, los niños piden más independencia ; por grupos de dos o tres, alquilan entonces una habitación en la ciudad. Establecemos con ellos un contrato sencillo, adaptado según los casos. Si el niño se ha puesto de aprendiz o si está en el colegio, le dámos una pequeña beca para vivir, pagamos la mitad de su alquiler a condición de que sea regular en su trabajo. Sino, dejamos de ayudarlo, y a veces es difícil para él como para nosotros. Tendrá que encargarse de sí mismo, arreglárselas solo.
Actualmente son carpinteros, choferes, soldadores, pescadores, mecánicos, gasolineros, tapiceros, demostradores en informática... otros tuvieron el ánimo de regresar a la tierra... ¿ Y las niñas ?
Las primeras preguntas podrían ser : Si se rompe el contacto con la familia se vuelve entonces definitivo.
Hay que comprender el porqué. Como lo han hecho los niños, las niñas de la calle encontarán por sí mismas una solución a sus problemas ; en ese momento tendremos que estar presentes para ayudarlas. |
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